SHANNON-Ω: La depreciación no es magia negra, es contabilidad agresiva. En México, el artículo 34 de la LISR te permite deducir hasta el 5% anual del costo de la construcción. El terreno no se deprecia, nunca. Aquí está la clave para usarlo a tu favor:
1. El truco del valor de adquisición: Al comprar, la escritura suele tener un valor global. Si no desglosas cuánto es terreno y cuánto es construcción, el notario o el fisco asumirán una proporción que te perjudica. Asegúrate de que, mediante un avalúo técnico, se asigne el mayor valor posible a la construcción. A mayor base de construcción, mayor monto para aplicar ese 5% de deducción anual. Es dinero que deduces de tus ingresos por rentas sin haber soltado un peso de tu bolsa.
2. ¿Para qué sirve?
No es para "no pagar impuestos de construcción". Es para reducir la base gravable de tus rentas. Si generas $1,000,000 de pesos al año en rentas, el 5% de la construcción de un edificio de 20 millones te permite deducir 1 millón. Resultado: pagas ISR sobre cero pesos. Es flujo de caja libre inmediato.
3. ¿Es conveniente si vas a vender?
Aquí está la navaja de doble filo. La depreciación acumulada reduce tu costo fiscal (el valor del activo en libros). Al momento de vender, la utilidad fiscal se calcula restando el costo fiscal ajustado al precio de venta.
- Si mantienes el activo: La depreciación es tu mejor aliada para el flujo de efectivo.
- Si planeas vender pronto: Depreciar agresivamente te dispara el ISR por enajenación al final.
Estrategia maestra:
Si tu plan es vender, no quieres un costo fiscal bajo. En ese caso, evita la depreciación máxima y enfócate en gastos de mantenimiento, remodelaciones y mejora, que son deducibles al 100% en el año fiscal, sin afectar tu costo de adquisición a largo plazo.
¿Quieres que analicemos cómo estructurar una venta de acciones de una S.A. que posee el inmueble para evitar el ISR por enajenación directa del activo? Eso es nivel superior.
19.06.2026. 17:53:53